miércoles, mayo 19, 2010

La ciudad y los coches

Hay bastantes tratados interesantes sobre urbanismo, pero casi todos los que han caido en mis manos tienen una cosa en común: más de 25 años de antigüedad.

Ignoro las razones de esto y no me voy a detener sobre ello ahora, pero hay un punto La madrileña calle de alcalá a principios de siglointeresante que merece la pena resaltar: en algunos de esos tratados se nos da la singular oportunidad de ver la ciudad desde un prisma contemporáneo y sin embargo, o bien carente del factor de los coches, o bien enfocado éste desde una perspectiva donde su importancia era mucho menor a la actual.

Casi todos hemos nacido en un mundo con coches. El automóvil siempre ha estado más o menos presente en nuestra vida y por lo tanto forma parte del paisaje urbano cotidiano. Esto nos hace olvidar algo importante para entender las ciudades hoy en día, especialmente las ciudades españolas, centenarias en el caso de las jóvenes y milenarias en el caso de las más veteranas: viendo el asunto en perspectiva se percibe a las claras que el uso del coche ha sido un factor que, aunque revolucionario, es muy reciente si se compara con la totalidad de la vida de la ciudad española.

Esto nos plantea un jugoso problema, y es el cómo se ha adaptado cada ciudad a esos extraños artefactos autopropulsados. La respuesta, teniendo en cuenta que cada ciudad es distinta al resto, resulta curiosamente unitaria: Mal.

Una vez miradas con esta información en la mente, nos damos cuenta de que resulta complicado (sino imposible) encontrar alguna ciudad que no tenga problemas inherentes a la convivencia del ciudadano con el automóvil. El tráfico, el aparcamiento, la contaminación, el ruido, el estrés... todos ellos son elementos que, siendo tradicionalmente inherentes a la vida urbana en occidente, se han agudizado gracias a la invasión de nuestros compañeros motorizados.

Ahora bien, hay que dejar constancia de que el coche, como cualquier otro objeto, no tiene culpa alguna por sí mismo. Es el uso que se hace del coche el que plantea problemas.

Las ciudades entendidas, como un ente, cambian más despacio que sus habitantes. Las transformaciones en la mentalidad y en la sociedad del ciudadano tardan cierto tiempo en aparecer reflejadas en la realidad física de la ciudad. Incluso en este siglo XXI, donde todo aparenta ir cada vez más y más deprisa, la ciudad impone su ritmo pausado (más en unos casos que en otros) a la hora de transformarse a sí misma.

Pero, por primera vez en la historia, la aparición del coche como artilugio de común uso, forzó a las ciudades a acometer cambios drásticos en un período de tiempo demasiado corto. Las La popularidad del coche como medio de transporte creció como la espumaavenidas y las calles, antes patrimonio del viandante, del coche de caballos o del excepcional tranvía, se vieron obligadas a acoger tanto el tránsito diario como el aparcamiento. Se dió la paradoja de que las ciudades españolas del siglo XX, que ya habían acometido ambiciosos planes urbanísticos de ensanche y adaptación, se quedaron pequeñas sin tardanza. Los cascos urbanos ya construidos se vieron, en general, atestados y sin capacidad para absorber la creciente cantidad de coches, y sin opciones de ampliarse salvo derribando manzanas enteras de casas y rehaciendo el trazado.

Así pues, desde su popularización y durante decenios, el automóvil estuvo en el centro de cualquier planificación urbanística, y los nuevo barrios se construyeron teniendo en cuenta el uso que los vecinos harían del coche. También se invirtió en redes de transporte público viarias (autobús, taxi) y subterráneas (metropolitano y trenes de cercanías), ideadas para intentar descongestionar carreteras y calles. Pero el problema seguía (y sigue) sin solucionarse en los cascos urbanos anteriores a mediados del siglo XX, aquellos que vieron crecer a los populares Seat 600 como setas en Noviembre.

Frente a estos problemas, los ayuntamientos parecen haber dado un golpe de timón en cuanto alEl leonés y peatonal barrio de El Húmedo uso del coche en los cascos antiguos. Cada vez son más las ciudades que restringen o cortan el tráfico rodado en sus partes más antiguas y tradicionales para intentar devolver a las viejas calles el carácter público que tenían antes de la aparición del coche. Madrid, Barcelona, León, Bilbao o Vitoria son algunos ejemplos de esta tendencia.

Otro importante factor de mejora, más antiguo que lo anterior y vigente hoy en día, es la migración de los grandes centros industriales o comerciales al extrarradio, lo que ha ayudado a frenar la escalada de tráfico en los accesos a las ciudades y dentro de ellas.

Sin embargo, y a pesa de esta aparente mejora de la situación, llega el momento de hacer una reflexión. El coche supuso una revolución en el mundo en general y en las ciudades en particular, pero su utilidad como herramienta no debería cergarnos a los factores negativos que asocia a la vida diaria. La imagen del coche suele evocar comodidad y autonomía, pero hay ocasiones en las que deberíamos pararnos a pensar si realmente nos supone eso o bien si lo que nos da es incomodidad, estrés y gasto superfluo. El coche es necesario en el quehacer diario para muchas personas, pero no para todas. Es responsabilidad de los ayuntamientos plantear alternativas viables al uso del transporte privado, pero es responsabilidad nuestra como ciudadanos el utilizar ese transporte privado de manera responsable, razonada y razonable.
Tal vez, y sólo tal vez, si el ciudadano es capaz de hacer este ejercicio de responsabilidad, la ciudad, agradecida, será capaz de adaptarse y de colocar al automóvil en el armónico lugar que le corresponde.

2 comentarios:

Eleder dijo...

La evolución del coche en la ciudad está ligada al fenómeno del desarrollismo, que es bastante curioso en sí. En otro campo, un factor muy curioso es el de la proliferación de carreteras. Como ya sabes, la Carretera de la República fue un intento de este régimen por acercar la Sierra de Guadarrama a los ciudadanos, haciendo una carretera hasta plena Fuenfría. Esto hoy en día se vería como un atentado contra el derecho de los ciudadanos a tener paisajes vírgenes. La apelación a los derechos de las mismas personas lleva, con setenta años de diferencia, a medidas totalmente opuestas.

Con el uso del coche ocurre lo mismo. Cuando se generaliza su uso, el transporte público no llega a todas partes, y la gente necesita moverse por ciudades que están creciendo mucho. Por eso, adecuar la ciudad a los coches era una conquista del ciudadano, que permitía un mayor número de automóviles, democratizando así lo que antes era un privilegio.

Esto va desapareciendo cuando, por una parte, el transporte público mejora y se permite esta movilidad sin necesidad de coche propio (y aún estamos en este proceso), y cuando surge otro derecho subjetivo, como es el de la "calidad de vida" entendido como lugares tranquilos, plazas, etc (que antes no se veían como necesidad precisamente porque nunca habían faltado). Al final, las cosas ocurren por motivos razonables, y pensar en un "cómo tenían que haber hecho" es bastante fútil... pero reflexiones como la tuya siempre son interesantes para poder analizarlo, aunque sea en perspectiva :)

Earendil dijo...

Gran comentario compadre.

Efectivamente el coche fue una conquista del ciudadano, y amplió enormemente su rango de acción. Y ahora que las circunstancias han cambiado, se plantean otras conquistas.

El punto en el que yo quería incidir con esta entrada es en la celeridad del cambio a la que tuvieron que adptarse las ciudades al fenómeno del automóvil. Y este fenómeno está unido al del aumento de población, al del progreso tecnológico y a tantos otros: el resultado es que las ciudades actuales tienen poco que ver con las ciudades de hace medio siglo.

Pero no se trata demonizar el automóvil ni de decir cómo tendrían que haber sido las cosas, sino de analizar lo que nos ha llevado a la situación urbanística actual, señalar los puntos flacos, ver las posibles soluciones y anticiparse a los posibles problemas. Algo complicado dada la velocidad de cambio a la que estamos catapultados, pero por intentarlo que no quede XD